La Inteligencia Artificial (IA) puede cambiar nuestra relación con el mundo natural y nuestra reacción a los problemas ambientales de maneras nunca antes imaginadas. Sin embargo, si se diseña e implementa de forma rudimentaria, la IA también tiene el potencial de consolidar las injusticias ambientales actuales y crear otras nuevas. Para garantizar que todas las comunidades se beneficien equitativamente de la IA, la justicia ambiental debe formar parte de su diseño y aplicación.
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Entendiendo la justicia ambiental
Es un principio de justicia ambiental que todas las personas, independientemente de su raza, etnia, ingresos o ubicación geográfica, tienen el mismo derecho a un medio ambiente sano y seguro: aire, agua y tierra limpios; y protección contra daños ambientales. Las disparidades ambientales suelen recaer sobre los más vulnerables de la sociedad, quizás aquellos que disfrutan de menos recursos e influencia política para defenderse.
El papel de la IA en las soluciones medioambientales
La IA tiene el potencial de ser muy útil para mitigar el daño ambiental. Por ejemplo, puede aplicarse al monitoreo de la calidad del aire y el agua, la predicción de desastres naturales y el desarrollo de formas sostenibles de energía. Sin embargo, no todos los beneficios de la IA se distribuyen equitativamente. Si la IA se desarrolla e implementa sin considerar la justicia ambiental, simplemente perpetuará las desigualdades existentes.
Desafíos y oportunidades
La falta de diversidad en el campo de la IA ha sido uno de los principales desafíos para garantizar la justicia ambiental mediante la IA. Esto se debe a que puede resultar en el desarrollo de sistemas de IA con sesgos en contra de ciertas comunidades.
Por ejemplo, los sistemas de reconocimiento facial pueden tener un bajo rendimiento en personas de color debido a resultados discriminatorios. Por supuesto, el primer paso es diversificar al personal que trabaja en IA y garantizar que los sistemas de IA se desarrollen y prueben con un conjunto de datos diversificado.
Otro desafío es que la IA podría utilizarse para vigilar y controlar a comunidades marginadas. Algunos ejemplos incluyen drones con IA que patrullan manifestaciones o rastrean los movimientos de personas. Para evitarlo, es necesario establecer directrices éticas rigurosas sobre el uso de la IA, y los sistemas de IA deben estar sujetos a supervisión y rendición de cuentas.
Al mismo tiempo, la IA brindará enormes oportunidades para mejorar la justicia ambiental. Podemos construir un futuro justo y sostenible para todos mediante el desarrollo equitativo, inclusivo y transparente de sistemas de IA.
Conclusión
La equidad, la inclusión y la transparencia son elementos clave que constituyen la justicia ambiental en la IA. Al afrontar los desafíos y las oportunidades, podemos usar la IA para lograr resultados justos y sostenibles para todos.

